Ciudad De México, 25 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que encabeza una doble agenda de política exterior y económica: por un lado, prepara una alianza estratégica con Brasil en el sector energético que incluye una reunión en abril con Magda Chambriard, presidenta de Petrobras; por otro, mantiene negociaciones activas con Estados Unidos para revisar reglas del T-MEC y eliminar aranceles al acero y aluminio.
En su conferencia matutina, la mandataria confirmó que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, le propuso mediante una llamada telefónica una asociación entre las petroleras estatales de ambos países para la exploración de hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México. Sheinbaum precisó que recibirá a Chambriard en el país para conocer las propuestas concretas y analizar la viabilidad de la cooperación, sin mencionar aún a otros funcionarios específicos de su gabinete para este encuentro más allá de su propia participación.
Además de la exploración de crudo, el gobierno mexicano ha manifestado interés en desarrollar una industria de combustibles alternativos, específicamente en la producción de etanol a partir de caña de azúcar, área donde Brasil posee liderazgo tecnológico. La presidenta destacó la intención de formalizar alianzas con científicos y empresas brasileñas para transferir conocimiento y diversificar las fuentes energéticas nacionales.
En paralelo, una comitiva mexicana integrada por funcionarios como Marcelo Ebrard y Luis Rosendo Gutiérrez Romano ha sostenido reuniones con sus contrapartes estadounidenses, incluyendo a Steven Presing, Philip Bell, Kevin Dempsey y Salvador Quesada, para abordar la revisión del tratado comercial. Los temas en la mesa incluyen reglas de origen automotriz, protección de propiedad intelectual y la posibilidad de un acuerdo de seguridad paralelo, así como la eliminación de gravámenes al acero y aluminio.
Larry Rubin, presidente de la American Society de México, participó en los diálogos representando al sector empresarial, subrayando la importancia de resolver las barreras comerciales para fortalecer la integración regional. Las negociaciones buscan consolidar la posición económica de México frente a los cambios en la política comercial de su vecino del norte.
La iniciativa con Brasil fue anticipada públicamente por Lula da Silva el pasado 9 de marzo a través de su cuenta en la red social X, donde informó haber dialogado con Sheinbaum para fortalecer las relaciones económicas bilaterales con énfasis en el sector energético. Este movimiento ocurre en un contexto donde se busca modernizar la industria petrolera mexicana y aprovechar la experiencia de Petrobras en exploración profunda.
Las próximas semanas serán determinantes para definir los alcances de estas dos líneas diplomáticas. Mientras se espera la llegada de la directiva brasileña en abril para sentar las bases de la posible joint venture, las mesas de trabajo con Estados Unidos continúan buscando consensos que eviten tensiones comerciales y aseguren la competitividad de la industria mexicana en el marco de la revisión del T-MEC.
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