Por Redacción:
Ciudad de México, lunes 29 de septiembre de 2025.— Selena Gómez llegó al altar con un clásico hecho a medida por Ralph Lauren: un gown halter de líneas limpias y espalda descubierta, con apliques florales que trepaban hasta el cuello y una falda de seda al ras del piso; lo remató con velo extralargo y un ramo de muguet (lirio de los valles), un conjunto que apostó por el minimalismo romántico antes que por el efecto viral. Las primeras fotos oficiales, compartidas por la propia artista y detalladas por medios de moda, muestran el halter como eje del look y confirman el aire de “bridal couture” que buscó para la ceremonia.
El peinado y el beauty sellaron la estética Old Hollywood: bob pulido a cargo de Renato Campora y un maquillaje suave que dejó el protagonismo al vestido y a los diamantes; la sesión firmada por Petra Collins y el propio Ralph Lauren como casa elegida subrayan la intención de atemporalidad. El resultado, coinciden Vogue y Harper’s, fue un bridal look que prefería la silhueta impecable a los excesos de tendencia.
Ya en la recepción, Gómez cambió a un segundo vestido: encaje translúcido con bordado floral y falda etérea con pequeña cauda, un guiño más sensual al repertorio nupcial de la noche que distintas crónicas describen como strapless y de inspiración lingerie couture. Las imágenes publicadas por InStyle, ELLE, HOLA! y E! terminan de dibujar ese segundo acto, pensado para el baile y las fotos con amigos.
El contexto emocional lo pusieron ellos mismos: “🤍 9.27.25 🤍”, escribió Selena en Instagram al revelar el carrusel de la boda celebrada en Montecito/Santa Bárbara; al día siguiente, Benny Blanco subió un set con el velo monumental y las alianzas, y dejó una frase que enmarcó el mood de la ceremonia: “Me casé con una princesa Disney de la vida real”. Entre los invitados se vieron a Taylor Swift, Steve Martin, Martin Short, Paul Rudd y Paris Hilton.
Más allá del brillo, hay lectura de moda: el halter nupcial —que Sofía Richie ayudó a reimpulsar— terminó de consolidarse con la elección de Gómez; su versión, depurada y con flor de cuello a tono con el ramo, la aleja del maximalismo “mermaid” de temporada y la ancla en una elegancia reconocible dentro del archivo de Lauren. En ese contraste de ritual clásico y segundo look de encaje se entiende por qué su estilismo funciona: primero canon, luego fantasía.
Dato verificado para cerrar: la boda fue el 27 de septiembre de 2025 en California, con vestido Ralph Lauren y velo XL; hubo segundo look de encaje; las imágenes y el texto de anuncio salieron de sus propias cuentas y fueron corroborados por People, ELLE y otras cabeceras de espectáculos y moda. Si el objetivo era un look clásico y especial, la fórmula quedó clara: corte halter, flor en el cuello, velo protagonista y glam de cine; todo lo demás—las alfombras rojas por venir y los homenajes estéticos que ya se avecinan—será consecuencia.
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