marzo 19, 2026

EFE/EPA/AARON SCHWARTZ / POOL

Ataque a campo gas Pars Sur dispara crisis energética global

Por Redacción

Pars Sur, 19 de marzo de 2026.- Un ataque aéreo combinado atribuido a fuerzas de Israel y Estados Unidos contra el campo de gas Pars Sur, el yacimiento más grande del mundo ubicado en el sur de Irán, desató este miércoles una escalada militar sin precedentes y provocó un disparo inmediato en los precios de la energía global, con el barril de Brent superando los 110 dólares y el gas natural en Europa alcanzando los 70 euros por megavatio hora.

El bombardeo, ocurrido en la Zona Económica Especial de Energía de Asaluyeh, generó incendios en tanques de almacenamiento y partes de una refinería, aunque autoridades iraníes reportaron que las llamas fueron controladas y no se registraron víctimas mortales entre los trabajadores, quienes fueron evacuados preventivamente. El subgobernador de la provincia de Bushehr, Ehsan Jahanian, confirmó el impacto de proyectiles en las instalaciones, mientras agencias estatales como Tasnim y Fars detallaron daños a la infraestructura que provee el 70% del gas doméstico iraní.

La ofensiva marca un punto de inflexión en el conflicto latente, pues representa el primer ataque directo contra instalaciones de producción energética iraní en casi tres semanas de hostilidades. Aunque ni la Casa Blanca ni el gobierno de Benjamín Netanyahu han reivindicado oficialmente la autoría del golpe, medios internacionales y fuentes de inteligencia atribuyen la operación a una coordinación entre ambos aliados, en un momento donde el presidente Donald Trump ha buscado distanciarse públicamente de ataques a infraestructura crítica para evitar una guerra total.

En respuesta inmediata, el mando operativo iraní Khatam Al Anbiya emitió una advertencia severa, declarando que golpeará seriamente la fuente de la agresión y ha incluido en su lista de “blancos legítimos” a instalaciones petroleras y gasíferas en Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Baréin. Teherán acusa a estas monarquías del Golfo de permitir el uso de su espacio aéreo y territorio para las operaciones estadounidenses, lo que derivó en condenas diplomáticas de Doha y Abu Dhabi, que calificaron el ataque inicial de “peligroso e irresponsable”.

La tensión se trasladó rápidamente al terreno físico, con reportes de un proyectil iraní que provocó un incendio en la planta de gas natural licuado de Ras Laffan en Qatar, así como alertas de amenaza aérea en Riad, Arabia Saudita. Esta reciprocidad bélica amenaza con paralizar sectores industriales enteros y afectar la generación eléctrica regional, mientras el bloqueo parcial en el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del suministro mundial de petróleo, continúa estrangulando el flujo comercial marítimo.

Ante la volatilidad extrema de los mercados, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció la suspensión temporal de la Ley Jones por un periodo de 60 días, una medida excepcional destinada a facilitar el transporte marítimo de emergencia y mitigar el impacto logístico en la cadena de suministro estadounidense. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación la posibilidad de que los daños en Pars Sur tengan consecuencias incontrolables para la economía global, en un escenario donde la diplomacia parece haber cedido paso a la confrontación abierta por el control de los recursos energéticos.

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