junio 21, 2026

Gabriel Trujillo Muñoz reflexiona sobre su trayectoria poética y sus influencias

Ciudad De México, 21 de junio de 2026.- Gabriel Trujillo Muñoz, poeta y narrador, ha reflexionado sobre su trayectoria literaria y las influencias que marcaron su obra a lo largo de las décadas. El autor, quien afirmó: “Desde niño me he considerado poeta y narrador”, recordó que en sus tiempos escolares en Mexicali, durante los años sesenta del siglo XX, la poesía a la que tenía acceso era tradicional.

Su perspectiva cambió al trasladarse a Guadalajara para estudiar medicina, donde se familiarizó con poetas contemporáneos como Ezra Pound, W. B. Yeats, Allen Ginsberg y Patti Smith. En esos años también descubrió la obra de José Carlos Becerra, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Alejandra Pizarnik y Cristina Peri Rossi, convirtiéndose en asiduo visitante de librerías en Guadalajara y los fines de semana en la Ciudad de México.

Respecto a su enfoque creativo, Trujillo Muñoz señaló: “Ya entonces quería ser poeta de mi tiempo y circunstancia”, con el objetivo de escribir sobre la vida en la frontera, el desierto, sus intereses intelectuales, amores y sucesos del país y el mundo. Felipe Garrido destacó en la presentación de uno de sus libros que Trujillo Muñoz era, antes que narrador o ensayista, poeta.

Sus primeros libros publicados fueron ‘Poemas’ (1981), ‘Percepciones’ (1983) y ‘Moridero’ (1987). Con el paso del tiempo, algunos de sus poemarios alcanzaron difusión internacional, incluyendo ‘Bordertown’ (Universidad de Salta, Argentina, 2005), ‘Poemas civiles’ (Amargord, España, 2013) y ‘Civil Poems’ (Spuyten Duyvil, Nueva York, 2024).

En 2026 se publicó su más reciente poemario, ‘La gratitud del verano’, editado por Bonilla-Artigas con apoyo del Colegio del Valle de Imperial. Esta obra, dedicada a José María Man, contiene poemas que abarcan tentativamente de 2018 a 2024 y consta de unas 180 páginas.

Sobre su relación con la escritura, el autor declaró: “La poesía es un asunto serio. Al menos para mí lo es”. No obstante, añadió que esto no le quita mérito al placer del proceso creativo: “Ahora bien, el que para mí escribir poesía sea un asunto serio no le quita el gozo que tiene el crearla, el ponerla en el papel o la pantalla, el hacerla del conocimiento público”.

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