Varsovia, 29 de mayo de 2026.- Polonia y Rumania buscan revitalizar sus industrias armamentísticas con el objetivo de posicionarse como los principales proveedores de drones de Europa. Ambos países, que comparten cientos de millas de frontera con Ucrania y se han convertido en centros clave para suministrar armas y ayuda humanitaria, planean aprovechar el programa de defensa de la Unión Europea conocido como SAFE (Security Assistance for Europe). Este instrumento financiero puede proporcionar hasta 150.000 millones de euros en préstamos dentro del proceso de rearme de 800.000 millones de euros lanzado por el bloque.
En Polonia, el ministro de Defensa, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, inauguró a finales de marzo el Centro de Sistemas Autónomos (OSA) en las afueras de Varsovia. Coordinado por el ejército, el Grupo Polaco de Armamentos PGZ y varios institutos de investigación civiles, el centro forma parte de un proyecto para acelerar la investigación y producción de aeronaves no tripuladas. “La prioridad inmediata es terminar el diseño del PLargonia, un dron militar que pronto estará operativo y en producción”, declaró Kosiniak-Kamysz.
El modelo PLargonia es promocionado como el ‘Shahed polaco’, aunque presenta diferencias técnicas con su contraparte iraní. El dron polaco es más ligero que el Shahed, con un alcance de hasta 900 km y una carga útil máxima de 20 kg, mientras que el Shahed iraní tiene un alcance de 2.400 km y una carga útil de 90 kg. Este desarrollo ocurre en un contexto donde Rusia produce en masa drones kamikaze bajo el nombre Geran, originalmente producidos en Irán, más de cuatro años después del inicio del conflicto en Ucrania.
Sin embargo, el plan del gobierno proeuropeo del primer ministro Donald Tusk para financiar la producción de drones con fondos de la UE ha enfrentado un obstáculo político. El presidente euroescéptico Karol Nawrocki vetó el plan de financiación, argumentando que el préstamo sería demasiado caro, a pesar de que la tasa de interés del préstamo estaría por debajo de la tasa que el país paga por su deuda soberana. Ante esto, los funcionarios trabajan en un plan para canalizar el dinero a un fondo militar que no requiera la aprobación del jefe de estado.
Además de la producción de drones, los fondos de la UE también se usarían para construir un sistema antidrones con una inversión de unos 3.500 millones de euros. Magdalena Sobkowiak-Czarnecka señaló que “la decisión del presidente no cambia nada entre el gobierno polaco y la Comisión Europea”. Según la funcionaria, “lo único que ha cambiado es que necesitamos encontrar otra manera de poner este dinero en nuestro sistema”.
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