Ciudad De México, 30 de marzo de 2026.- Irán negó tener contactos directos con Estados Unidos para negociar el fin de la guerra, contradiciendo las afirmaciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que las pláticas van por buen camino y que Teherán permitirá el paso de 20 buques petroleros por el estrecho de Ormuz como una ‘muestra de respeto’. Mientras el mandatario estadounidense expresó confianza en llegar a un acuerdo pronto, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, señaló que solo han recibido mensajes a través de intermediarios y calificó las primeras propuestas de Washington como ‘excesivas e irrazonables’.
La tensión se incrementó tras las advertencias del Ejército de Irán, cuyo portavoz del mando Jatam al Anbiya, Ebrahim Zolfaqari, definió como una ‘represalia’ la decisión de atacar las residencias de comandantes y funcionarios políticos de EE.UU. e Israel en la región. Esta amenaza surge como respuesta a los bombardeos contra instalaciones nucleares y viviendas civiles iraníes, que el Ministerio de Sanidad de ese país reportó han dejado 2,076 víctimas mortales y 26,500 heridos. Por su parte, la ONG Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRA) elevó la cifra total de fallecidos a 3,461 desde el inicio de los ataques el 28 de febrero.
En medio de estas declaraciones contradictorias, el Pentágono ha aumentado su presencia militar en Medio Oriente con unos 50,000 efectivos desplegados. El Comando Central de EE.UU. (Centcom) informó del envío del buque de ataque anfibio USS Tripoli con 3,500 efectivos adicionales. Filtraciones a medios estadounidenses sugieren planes para una incursión terrestre que duraría semanas, aunque la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aclaró que los preparativos son para dar opciones al presidente y no significan que se haya tomado una decisión. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó a EE.UU. de hablar públicamente de negociación mientras ‘en secreto’ planea un ataque terrestre.
Donald Trump, quien admitió su interés en apropiarse del petróleo iraní y buscar el control de la isla Kharg, afirmó que en Irán ya hubo un ‘cambio de régimen’ y que el conflicto podría detenerse en los próximos días. No obstante, pospuso hasta el 6 de abril el ultimátum dado a Teherán para desbloquear el estrecho de Ormuz bajo la amenaza de destruir sus centrales eléctricas. Encuestas recientes indican que más de la mitad de los estadounidenses se oponen al despliegue terrestre de soldados en Irán, donde ya han fallecido 13 militares y más de 300 resultaron heridos.
El impacto del conflicto ha llegado a lugares sagrados en Jerusalén, donde por primera vez en décadas la Iglesia del Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones y la mezquita de Al-Aqsa quedaron restringidos simultáneamente. El cardenal Pierbattista Pizzaballa fue interceptado inicialmente por la policía israelí antes de que el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenara permitirle el acceso durante la Semana Santa. La mezquita de Al-Aqsa permanece cerrada durante el Ramadán con un bloqueo de 14 días consecutivos, lo que generó cuestionamientos de cancilleres árabes y solicitudes de garantías de libertad de culto por parte de Francia, Italia y la Unión Europea.
Frente a la escalada bélica, el movimiento ‘No Kings’ organizó más de 3,300 protestas en los 50 estados de EE.UU., así como en México, Canadá y capitales europeas. En la movilización principal en Minneapolis, figuras como Bruce Springsteen y el senador Bernie Sanders repudiaron la guerra. Paralelamente, el papa León XIV pidió durante la misa del Domingo de Ramos orar por quienes sufren la guerra, afirmando que Dios ‘no escucha la oración de quienes hacen la guerra’ y presentando a Jesucristo como el ‘Rey de la paz’.
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