marzo 25, 2026

Arriba a La Habana primer barco de flotilla ‘Nuestra América’ con ayuda humanitaria desde México

La Habana, 24 de marzo de 2026.- El primer barco de la flotilla ‘Nuestra América’, la embarcación Maguro rebautizada como ‘Granma 2.0’, arribó este martes a la terminal de Cruceros de La Habana con 30 toneladas de ayuda humanitaria procedente de México y una delegación internacional compuesta por activistas de múltiples países. La llegada se produce en un contexto de grave crisis energética en la isla, caracterizada por fuertes apagones, y como respuesta a las políticas de asfixia económica atribuidas a la administración de Donald Trump.

Según reportes de medios digitales, la nave atracó con 32 personas a bordo provenientes de un total de 11 países, aunque otras fuentes indican la presencia de unos 40 activistas, influenciadores y miembros de movimientos sociales de más de 30 naciones. La carga incluye alimentos básicos, medicamentos, productos de higiene y más de 70 paneles solares destinados a mitigar la escasez de energía que afecta a la población cubana.

Ante este evento, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que México siempre reivindicará el derecho del pueblo cubano a su autodeterminación, declaración realizada ante el posible riesgo de un conflicto armado entre el régimen de la isla y Estados Unidos. Por su parte, el canciller Juan Ramón de la Fuente precisó que el gobierno mexicano dará toda la ayuda humanitaria posible a Cuba, pero con la condición de no afectar las relaciones diplomáticas con el vecino del norte.

La flotilla, impulsada por sectores de las izquierdas europeas y movimientos sociales, tiene programada la llegada de otras dos embarcaciones en los próximos días para continuar con el envío de suministros. La iniciativa busca contrarrestar lo que los organizadores califican como un bloqueo genocida y el corte de suministro de combustible impuesto por la potencia extranjera.

Con la arribada del ‘Granma 2.0’, se inicia la distribución de los insumos en la capital cubana, mientras el gobierno de México mantiene su postura de solidaridad estratégica con La Habana, equilibrando el apoyo humanitario con la prudencia en su política exterior hacia Washington.

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