Por Redacción
Teherán, 23 de marzo de 2026.- La tensión en Medio Oriente alcanzó un punto crítico este fin de semana tras el ultimátum de 48 horas emitido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia Irán para garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de atacar centrales eléctricas iraníes. La respuesta de Teherán incluyó advertencias de cerrar completamente la vía marítima, en medio de un intercambio de fuego que ha dejado más de 150 heridos en Israel y daños reportados en cerca de 300 centros de salud dentro de la República Islámica.
El conflicto, que se ha intensificado desde finales de febrero, involucra ataques aéreos de Israel sobre Teherán y el sur del Líbano, donde las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) reportaron la destrucción de puentes sobre el río Litani. En retaliación, Irán y el grupo Hezbolá han lanzado proyectiles contra territorio israelí; según cifras oficiales de Tel Aviv, se han disparado más de seis mil misiles y cohetes desde marzo, con un reporte específico de 55 ataques en un solo día.
El impacto humanitario en Irán es significativo según las autoridades locales. El ministro de Salud, Mohamadreza Zafargandi, denunció afectaciones en la infraestructura médica del país. Por su parte, fuentes iraníes indican que al menos 210 niños han fallecido a causa de los bombardeos, aunque existen discrepancias en el balance total de víctimas: mientras fuentes gubernamentales mencionaban 1,230 muertos a principios de mes, la ONG opositora HRANA eleva la cifra a 3,230 fallecidos.
En el ámbito diplomático y militar, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), encabezada por su secretario general Mark Rutte, ha expresado su apoyo a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel. No obstante, existen contradicciones en la evaluación del daño militar; el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, afirmó que las fuerzas aéreas y armadas de Irán están “completamente destruidas”, declaración que contrasta con la capacidad operativa que Teherán sigue demostrando al lanzar misiles y mantener amenazas activas.
Ante la posibilidad de que el conflicto se extienda a instalaciones nucleares, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió sobre los peligros catastróficos que ello implicaría para la región y la salud global. Mientras corre el plazo impuesto por la administración Trump, la situación en el Golfo Pérsico permanece en estado de alerta máxima, con la comunidad internacional pendiente de los movimientos de la Guardia Revolucionaria y las próximas acciones del Comando Central de Estados Unidos.
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